Mónica

Ni lo sabe ni le importa. No quiere enterarse de que la madre de Ángel es maestra y su padre empresario, que tiene una hermana mayor y dos hermanos pequeños, que en el colegio se le daba bien el baloncesto pero no el fútbol. Mónica no quiere enterarse de que compartía el cuarto con un hermano y tenía fotos pegadas en la pared. No quiere enterarse de que existen fotos de cuando era un golfillo desdentado de seis años o un niño sonriente de diez con un corte de pelo horrible. No quiere que sea corriente y no quiere prueba alguna de que no siempre fue guapo.
-No lo estás tratando cómo un ser humano.
-Lo sé, no quiero conocer sus esperanzas ni sus sueños.
Mónica ha tenido bastante con las esperanzas y los sueños de otro. No quiere más. No quiere ningún un sueño bonito más. Mónica es increible. Y está increíblemente rota.